Inaugurada en junio de 1982, la Unidad Industrial de Nutrición Animal, en Mairinque/SP, fue construida para atender la creciente demanda por suplementos minerales para la ganadería. Al inicio, la fábrica operaba con cinco tanques para ácido fosfórico, cuatro reactores con dosificaciones manuales, molinos, un transportador y una ensacadora. La producción era de ocho toneladas por día, comandada por un total de 16 empleados.
Actualmente, con 30.000 m2 construidos, la fábrica es totalmente automatizada. Opera con tecnología de última generación, desde el transporte de las materias primas, a través de tubos de aire comprimido, hasta el proceso industrial con control computadorizado de la producción.
Ella está divida en cuatro unidades fabriles:
Fosfato Bicálcico; Hidróxido de Calcio; Concentrados Minerales; Poli vitamínicos.
La producción actual es de 60.000 toneladas por mes, conducida por 250 colaboradores directos y 80 indirectos.
En esta unidad son fabricados los Carbo-Amino-Fosfo-Quelatos, minerales en forma orgánica, que poseen alta tecnología empleada en su producción. Ellos garantizan mejor aprovechamiento de los minerales en el organismo de los animales, aumento de la biodisponibilidad, elevación de la tolerancia al estrés, formación de anticuerpos y mejor resistencia a las enfermedades.
El compromiso de Tortuga con la sostenibilidad, el medio ambiente y la seguridad alimentario es reflejado en su proceso de producción, que posee total seguimiento y en la conquista de la más elevada certificación de Buenas Prácticas de Fabricación.
La fábrica de Mairinque fue la primera del segmento de suplementos minerales de América Latina en conquistar el Nivel 3 Internacional, del programa Feed & Food Safety, de Sindirações, reconocido por GlobalGap, antiguo Eurepgap. Recientemente, este mismo sitio obtuvo la certificación máxima mundial de calidad en el proceso productivo: la certificación GlobalG.A.P. (Global Good Agriculture Practice), garantizando a sus clientes un producto con calidad y seguridad que atienden a las rígidas exigencias del mercado internacional.
Visitada por millares de creadores, técnicos y estudiantes universitarios brasileños y extranjeros, la fábrica de Mairinque es un ejemplo también en prácticas de preservación al medio ambiente. En su producción diaria no hay emisión de efluentes industriales líquidos o gaseosos y los residuos generados, además de que son en pequeña cantidad, son todos enviados para el reciclaje.
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